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El peso de nuestras defensas

“Las armaduras que una vez me protegieron, hoy no me permiten a sentir el contacto humano.”

Mas de una vez hemos tenido conflictos para los cuales hemos necesitado protegernos. A medida que crecemos seguimos cargando estas mismas corazas y escudos siendo que muchas veces las amenazas ya no existen.

Vamos por la vida con espada en mano preparados para la próxima lucha y luego te encontrás en soledad preguntándote ¿por que se alejan?

¿Cuantas veces nos encontramos respondiendo de manera agresiva ante personas que no nos hicieron nada pero que activaron recuerdos dolorosos o situaciones conflictivas?

Que importante es sanar el corazón de estos recuerdos que nos mantienen atrapados en un bucle de tiempo. Para parar de repetir primero debemos cambiar nuestra actitud, comprender que aquello vivido es solo un recuerdo y aprender hasta de lo mas desagradable.

Caminar con nuestra armadura es agotador, los años se nos pasan y vivimos amargados como esas imágenes de viejos reyes y reinas de antaño que lo tenían todo pero en realidad estaban vacíos de amor por dentro.

Protegernos ante experiencias que nos enriquecen el alma ¿realmente lo vale?

Recordá sacarte la armadura de vez en cuando para que te permita sentir el sol en el cuerpo.
Tantas defensas nos dificultan abrir el corazón y nos perdemos el contacto nuevamente, nos perdemos la oportunidad de sentir la calidez del amor.

“Creamos muros tan altos para defender nuestro reino que luego nos quedamos encerrados sin poder salir.”

Saludos!

7 respuestas a «El peso de nuestras defensas»

Se trata de reconocer que lo que pasó antes no debe seguir en el presente, vivir en el ahora desprendidos de todo lo que nos daña es la misión más grande a la que nos enfrentamos cada día, gracias por compartir

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